El tracoma es una enfermedad ocular causada por deficientes condiciones de saneamiento e higiene. Las moscas propagan la enfermedad en zonas donde las personas defecan a cielo abierto. El tracoma puede convertirse en triquiasis que, sin una operación quirúrgica, puede causar ceguera. En algunas regiones de Etiopía, más del 50% de la población rural padece tracoma y más del 5%, triquiasis.
Se puede prevenir fácilmente el tracoma con el lavado regular de manos y rostros, y con la construcción y el uso de retretes. Eliminar el tracoma y otras enfermedades causadas por falta de agua limpia, saneamiento e higiene mejoraría el bienestar general, reduciría los costos de tratamientos curativos y fortalecería la economía.
Si bien los beneficios son obvios y la solución parece simple, en muchos países reducir a la mitad la población carente de acceso sostenible a agua no contaminada y saneamiento básico para 2015 – uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) – es una tarea monumental. Pese al Decenio Internacional del Agua Potable y el Saneamiento Ambiental (1981-1990) y al Año Internacional del Saneamiento 2008, en los países en desarrollo casi la mitad de la población sigue sin acceso a agua no contaminada, saneamiento e higiene. ¿Cómo explicarlo?
Este número de Capacity.Org considera las capacidades que es necesario desarrollar para alcanzar las metas de agua y saneamiento en 2015. Se focaliza la atención en las capacidades necesarias a nivel intermedio y local, pero también se consideran los vínculos entre las políticas a macroescala y su aplicación local.
En el artículo de fondo, James Winpenny ofrece un panorama general de las necesidades de capacitación de profesionales locales en el ámbito de sus instituciones. Nuestra columnista invitada, Ravi Narayanan, también destaca la importancia de un enfoque amplio en organizaciones e instituciones, en lugar de conceptualizar el desarrollo de la capacidad sólo como capacitación de personas.
Entre los responsables políticos a nivel internacional y nacional hay consenso sobre la necesidad de realizar inversiones en agua y saneamiento. El desafío es crear capacidad institucional para asegurar que los fondos se asignen eficazmente mediante planificación sectorial, presupuestación y planificación financiera estratégica. No es tarea fácil, y no ayuda que algunos donantes no se adhieran a la Declaración de París.
Un informe reciente del Centro Internacional de Agua y Saneamiento (IRC) (véase pág. 15) indica que sólo 29% de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) europea al sector de agua en África se destina a apoyar presupuestos sectoriales. El resto (71%) se encauza hacia programas y proyectos separados, a menudo con sus propias dependencias de ejecución. Abebe Ayenew, del Ministerio de Recursos Hídricos de Etiopía, explica cómo su Gobierno aborda el problema de la fragmentación del apoyo de donantes.
Pero aun cuando los fondos lleguen a nivel local, no necesariamente se asignarán a agua y saneamiento. El abastecimiento de agua suele ocupar un lugar razonablemente prominente en la agenda política, pero el saneamiento y la higiene suelen recibir muy poca atención. Esto puede parecer extraño, dados los enormes efectos positivos del saneamiento y la higiene. Pero, en muchas culturas, esas son cuestiones privadas. Se necesita una sagaz estrategia y aptitudes de comunicación bien desarrolladas para decir a la gente adónde no defecar y cuáles son las ventajas de lavarse la cara. En su contribución, Shyama Ramani presenta un singular enfoque que aplicó en la India para alentar a la gente a usar y mantener sus retretes. Es necesario que líderes valerosos coloquen el saneamiento y la higiene en la agenda. Carmen da Silva-Wells, Patience Turyareeba y Brecht Mommen explican que liderazgo, coordinación y disposición a aprender son factores clave del éxito en Uganda.
Hace mucho que se ha reconocido la importancia de la participación comunitaria en todas las etapas de los programas de agua, saneamiento e higiene. Pero, como lo explican Barbara van Koppen, Rudolph Glotzback y Jackson Wandera, es asombroso el escaso adelanto al respecto. Persiste una excesiva planificación “desde arriba hacia abajo”, que suele basarse en hipótesis erróneas sobre las necesidades de la gente. Ese artículo aporta clara orientación acerca de la manera de entablar auténticas consultas eficaces con los interesados.


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