Liberia enfrenta el problema de estabilizar y reconstruir la nación después de dos guerras civiles. Capacity.org entrevistó al Excmo. Toga McIntosh, Ministro de Planificación y Asuntos Económicos de Liberia.
Ministro McIntosh, ¿qué es lo más urgente para impedir que la violencia y la inestabilidad renazcan en Liberia?
Lo primero es abordar la gran cantidad de excombatientes, que deben ser reintegrados en sus comunidades y dotados de instrumentos y aptitudes para ganarse la vida. También es necesario que la integración abarque a las personas ordinarias en las comunidades, víctimas de años de violencia. Es preciso que colaboremos para mejorar su situación y evitar que reaparezcan el descontento y la violencia. Nuestros ciudadanos tuvieron pocas oportunidades de desarrollo personal porque en los últimos años hubo muy pocas posibilidades de obtener educación. Ahora es preciso manejar cuidadosamente sus expectativas de que mejoren sus vidas. También necesitamos el apoyo de los países vecinos, para que los conflictos no atraviesen las fronteras, así como el apoyo de nuestros aliados internacionales para que nos ayuden a aportar los recursos necesarios y satisfacer así las expectativas de la población. Cuanto más tiempo debamos esperar el apoyo de la comunidad internacional, tanto más probable es que el país recaiga en el caos.
¿Cuáles son las principales capacidades que es preciso reforzar en el Gobierno liberiano?
En un país que antes de un conflicto haya tenido estructuras normales de gobernabilidad, es más fácil la tarea de desarrollo de la capacidad. Pero nuestro país padeció varios decenios de mala administración pública, lo cual causó su desintegración y los conflictos civiles. En todos los aspectos de la gobernabilidad, debemos comenzar desde cero. Por ejemplo, necesitamos establecer un sistema de justicia y promover el imperio de la ley. Además, a medida que avanzamos en nuestro proceso de reforma, debemos entablar un diálogo continuo con todos los interesados directos. Esto significa que debemos dedicar mucho tiempo y energía a seminarios y a tareas administrativas. El problema es que con esto la gente no se alimenta. Es necesario entregar sin demora algo tangible a la población y esto se complica porque en el sector público carecemos de la capacidad necesaria para planificar, administrar y prestar servicios. Esto significa que debemos operar simultáneamente en tres aspectos. Primeramente, debemos desmovilizar a los combatientes. En segundo lugar, debemos dictar leyes y establecer un sistema de justicia en condiciones operacionales. En tercer lugar, debemos centrarnos en ofrecer servicios básicos eficaces, aunque limitados. Las tres soluciones deben plasmarse en los próximos tres años.
¿Cuál es el equilibrio entre el proceso de reforma, por una parte, y la entrega de tangibles, por la otra?
Por el momento, predominan las conversaciones, y más conversaciones ... pero llegará el momento en que deberemos obtener los recursos necesarios y comenzar a ofrecer los servicios que mejorarán las vidas de las personas: reparar los caminos, rehabilitar las escuelas y crear empleos. Esto tiene importancia muy crítica debido a que las expectativas son muy altas y si los ciudadanos piensan que no hacemos nada, las consecuencias podrían ser muy negativas. Es preciso que nuestros aliados internacionales nos ayuden de inmediato. Nuestra impresión es que no están avanzando con rapidez suficiente. Inicialmente, después del Acuerdo de Paz, nos ayudaron de inmediato a establecer el marco de seguridad; pero cuando se trató de crear oportunidades para excombatientes y otras personas, el ritmo de la asistencia decreció espectacularmente. Las instituciones financieras internacionales incluso insisten en que paguemos nuestras deudas antes de movilizar recursos adicionales.
¿Cómo formula el Gobierno su programa de desarrollo?
Liberia tiene una prolongada historia de inestabilidad. En 1980 Samuel Doe, sargento mayor del ejército liberiano, lideró un golpe de Estado. Suspendío la Constitución y presidió un régimen opresivo y autoritario hasta 1989, cuando entraron en Liberia Charles Taylor y sus fuerzas rebeldes. Después de las dos guerras civiles que siguieron, la paz fue restaurada recién en 2003, con el apoyo de la infantería de marina de los Estados Unidos y las fuerzas nigerianas de mantenimiento de la paz. En 2005, Ellen Johnson-Sirleaf, ex economista del Banco Mundial y ex Ministra de Hacienda de Liberia, ganó las elecciones presidenciales. Es la primera mujer presidenta en África.
Actualmente estamos formulando un programa de desarrollo de la capacidad a 10 años. En un documento preliminar hemos definido los parámetros generales y comenzado con una evaluación de lo que existe. El programa se basará en cuatro principios: consolidar la seguridad nacional; revitalizar la economía; fortalecer la gobernabilidad y el imperio de la ley; y rehabilitar la infraestructura y los servicios básicos. El programa de desarrollo se basa en las recomendaciones y en el Informe Nacional sobre Desarrollo Humano de Liberia publicado en 2006.
Al mismo tiempo, estamos preparando la Estrategia de Reducción de la Pobreza (PRS) sobre la base de un enfoque “desde abajo hacia arriba” a partir del nivel de distrito. Los distritos han expresado sus aspiraciones de desarrollo tomando en cuenta los recursos locales, como bosques, yacimientos de oro o ríos. Al completar este proceso consultivo en los 112 distritos, lo llevaremos a nivel de condado, y de allí a nivel de país. El informe final aportará un panorama general de las necesidades de desarrollo y las posibles estrategias por distrito y por condado en todo el país. Así se constituirá el programa nacional para los próximos cuatro años.
¿Cuál es el papel de las ONG, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado?
En el pasado, el programa nacional de desarrollo se centró en acciones de la administración pública. Esta vez estamos considerando cómo esas acciones pueden crear ámbitos propicios para actividades privadas, de las entidades del sector privado, las ONG y las organizaciones de la sociedad civil. Estamos considerando maneras de fortalecer la relación entre las ONG y el Gobierno y acrecentar las inversiones del sector privado.
¿Qué actividades concretas de las ONG propone usted?
Con respecto a las ONG estamos titubeando. Las ONG apoyadas por financiación de donantes participan en actividades de todo tipo, algunas de las cuales pueden ser realizadas en mejores condiciones por el sector privado. En este sentido, distorsionan el mercado con competición desleal; si no andamos con cuidado, esa situación podría aniquilar el sector privado. En este momento estamos formulando normas y políticas respecto de las ONG y hacia fines de este año tendremos un claro marco normativo y reglamentario. Las ONG deberían centrarse en programas de desarrollo de la comunidad, donde hay, por cierto, mucho por hacer. En Liberia tenemos una cantidad excesiva de ONG: hay 96 ONG internacionales, cuyos mandatos y programas se superponen; además, hay casi 700 ONG locales, muchas de las cuales aparecieron porque era la manera de obtener financiación; cuando alguien quiere realizar actividades en el sector privado, se denomina “ONG”. El sector privado verdadero sigue siendo muy débil. No todos tienen la percepción y la capacidad necesarias para actuar como empresarios. En la estrategia de fomento de la capacidad abordaremos el desarrollo del empresariado.
¿Piensa usted que los servicios de educación y salud son privativos del Estado, o pueden estar a cargo de otras entidades?
Actualmente, esos servicios son ofrecidos por el Estado, el sector privado y diversas organizaciones de la sociedad civil, inclusive instituciones confesionales. Por el momento, no queremos cambiar la situación porque, debido a los costos, el Gobierno carece de capacidad para ser la única fuente de los servicios. A esta altura de nuestro desarrollo, esa cuestión no tiene importancia crítica. Pero tenemos el propósito de vigilar la calidad de los servicios. El Gobierno debe centrarse en los aspectos reglamentarios y en el control de la calidad.
¿Hay riesgo para la apropiación liberiana de los proyectos de desarrollo debido a las actividades de donantes y ONG internacionales?
En el último par de años, se ha fortalecido el sentimiento de apropiación y responsabilidad de Liberia. Un aspecto crítico de la apropiación es la manera en que los donantes asignan recursos. Los países donantes han estado aportando asistencia bilateral directa por conducto de ONG que, en su mayoría, tienen su casa matriz en el extranjero. El Gobierno no tenía conocimiento de la cuantía de los recursos movilizados ni del destino que se les daba. Ahora contamos con un mecanismo para seguir la pista a los recursos que ingresan al país y a los propósitos con que se los utiliza. Es evidente el grave riesgo de que las instituciones paralelas socaven la capacidad del Gobierno. Algunas ONG reciben instrucciones de sus casas matrices que no se basan en lo que está ocurriendo aquí, sobre el terreno. Por otra parte, preciso es reconocer que la capacidad nacional para ofrecer esos servicios sigue siendo débil.
¿Hay un éxodo de profesionales desde las organizaciones locales hacia las organizaciones internacionales? De ser así, ¿cómo se aborda ese problema?
|
|
En verdad, ésa ha sido la tendencia en los últimos años, con efectos tanto positivos como negativos. Desde el punto de vista del potencial de ofrecer capacitación a esos profesionales, que posteriormente regresarán a instituciones liberianas, esto tiene algunos méritos. Pero también hay efectos negativos, en caso de que desvirtúe nuestras medidas para desarrollar nuestros propios recursos humanos y nuestros propios conocimientos institucionales.
Nuestras medidas frente al dilema del éxodo de profesionales se centraron en la remuneración, porque ésta es la razón principal para que las personas se marchen a organizaciones internacionales. Hemos establecido tres programas de emergencia para el desarrollo de la capacidad, a fin de atraer y retener a las personas. En primer lugar, el Programa de Emergencia para el Desarrollo de la Capacidad en Liberia, gracias al cual se contrata a varios profesionales de muy alto nivel, y dotados de conocimientos especializados, quienes reciben remuneración suficiente para impulsar las reformas. También tenemos el proyecto TOKTEN, administrado en colaboración con el PNUD, por conducto del cual contratamos a liberianos expatriados con propósitos concretos y a corto plazo, de tres a seis meses, sufragando su regreso y sus gastos locales. Finalmente, el Servicio Superior de Ejecutivos, por conducto del cual queremos contratar a 100 liberianos muy competentes, por etapas a lo largo de un período de tres años, a fin de reforzar la capacidad de prestación de servicios por el sector público.
Cuanto más rápidamente tengamos al sector privado en operaciones, tanto mejor será, puesto que, a mi juicio, no hay ninguna diferencia en que un liberiano competente trabaje para las Naciones Unidas o para una compañía minera, en la medida en que en ambos casos esté mejorando la economía.
A su juicio, ¿cuáles son las características principales de un buen profesional del desarrollo de la capacidad?
Debe comprender cabalmente las necesidades locales; debe tener capacidad para trabajar en equipo, en el diseño de estrategias y programas, y en su aplicación. También debe estar en condiciones de percibir y apreciar la situación existente, en términos generales. Dentro de ese marco, un buen profesional de desarrollo de la capacidad conoce de qué manera sus actividades concretas se incorporan en el marco general del desarrollo de todo el país.



Comentarios