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 Número  35 | diciembre 2008

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Redes y alianzas

Si se recorren al azar los anuncios de oferta de empleo, lo probable es que uno de los requisitos sea “excelente capacidad para establecer redes”. Si bien esto suele significar simplemente que el candidato conozca personas útiles y bien conectadas, la expresión se usa cada vez más para denotar la capacidad de establecer, organizar e incluso dirigir una red de profesionales. En este sentido, una red denota a un grupo de personas u organizaciones que comparten preocupaciones o intereses y aportan conocimientos, experiencias y recursos para el aprendizaje y la acción conjuntos o el logro de un propósito común.

Esas redes han estado ganando terreno en muchos ámbitos, inclusive la cooperación internacional para el desarrollo. Según el PNUD[1], en 2003 había unas 20.000 redes de ONG internacionales. Este número va en aumento, gracias a mejoras en la tecnología y la información (y mayor acceso), y a que los donantes reconocen que las redes pueden ser útiles vehículos de desarrollo y, por ende, merecen financiación.

Como las organizaciones, las redes tienen distintas formas y tamaños. En un extremo, hay comunidades de práctica con estructuras laxas y liderazgo compartido o inexistente. En el otro, tienen secretaría, un líder reconocido y un programa claro. La forma de la red puede evolucionar con el tiempo según sus propósitos y en respuesta a factores internos y externos. Así, podemos distinguir varios tipos de redes: comunidades de práctica, redes de conocimientos o sectoriales, redes de cambio social o promoción y redes de servicios[2]. Este número de Capacity.org trata de redes de promoción y sectoriales. En futuros números consideraremos redes de otros tipos.

Si bien se suele promover a las redes por su potencial, seguimos sin comprender a fondo cómo se desarrollan. Sus efectos y sostenibilidad, ¿son meramente función del tamaño, o es también importante el liderazgo? ¿Deben las redes ser necesariamente sostenibles? Y, ¿quéefecto tiene el involucramiento del donante? Los posibles miembros, ¿analizan costos/beneficios antes de incorporarse a una red? ¿Hay costos de transacción? Si bien no hay fórmulas fijas de éxito o fracaso, hay indicios de que las redes eficaces —las que logran sus objetivos— se caracterizan por: sólido capital social, liderazgo, gobernanza y gestión, aprendizaje conjunto y alianzas mutuamente beneficiosas con los donantes. Cada una de esas cuestiones merece una investigación más a fondo.

Con respecto al desarrollo de la capacidad mediante redes y por conducto de éstas, también hay muchos interrogantes. La capacidad de una red, ¿es simplemente la capacidad combinada de sus miembros, o es más que la suma de sus partes? ¿Qué capacidades necesita una red para ser eficaz? ¿Cómo pueden las redes aprovechar óptimamente las tecnologías modernas de la comunicación? Y ¿qué capacidades se generan una vez que la red está establecida?

Los artículos en este número de Capacity.org ofrecen respuestas tentativas a algunas de esas preguntas y plantean nuevos interrogantes: el artículo principal incluso plantea una tesis controvertible: que en la práctica, las redes no necesariamente fortalecen la influencia de la sociedad civil sino que, una vez aceptadas, dedican gran parte de su energía a la colaboración interna.

 

Lo invitamos a comunicarnos sus opiniones e ideas.

 

[1]    PNUD/PNUMA/Banco Mundial/WRI (2003) World Resources 2002–2004. Decisions for the Earth: Balance, voice and power. World Resources Institute, pág.75.

[2]    Liebler, C. y Ferri, M. (2004) NGO Networks: Building Capacity in a Changing World.Office of Private and Voluntary Cooperation, USAID, pág.38.



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