Rajesh Tandon afirma que la armonización entre los donantes dificulta su tarea. Para su organización, Participatory Research in Asia (PRIA), significa menos recursos y menos influencia internacional. En consecuencia, Tandon reformuló sus prioridades y decidió llevar sus ideas a otra parte. Como explica a Evelijne Bruning, ahora se centra en aquéllos a quienes puede llegar; y son millones.
Dr. Tandon, usted y su organización han trabajado en el desarrollo de la capacidad durante más de 20 años. ¿Cuál era su motivación?
Realmente hay dos Indias: la que tiene tratos con la Bolsa de Valores de Nueva York y la que ha permanecido invariable durante siglos. Para esta última, PRIA trata de desarrollar las capacidades de millones de personas para que subvengan a sus propias necesidades, así como las capacidades de las instituciones gubernamentales que las atienden. Lo logramos creando un liderazgo colectivo local, de modo que las comunidades puedan expresar sus propias necesidades y posibilidades. En la India, cada año se elige a muchos funcionarios públicos –en 2005 solamente, unos 3 millones– y de ellos, por ley, la tercera parte son mujeres. Para muchas de estas mujeres, suele ser la primera vez que han ocupado cargos públicos, de modo que las ayudamos. Cuando se ayuda a las personas a encontrar su propia voz y se la amplifica, también es preciso sensibilizar los oídos de quienes deberán oírlas. Si nadie las oye, no pasa nada.
Investigación participatoria en Asia (PRIA)
En catorce estados de la India, PRIA trabaja para mejorar las vidas de los grupos marginados y excluidos de la sociedad, mediante iniciativas para lograr la buena administración pública, la participación popular, la ampliación de los medios de acción de la gente y el desarrollo local. Lo que estamos haciendo, realmente, es crear múltiples alianzas entre las partes interesadas, de modo que haya una apropiación común de la agenda, que ya no será exclusivamente nuestra. Más...
¿Qué es preciso cambiar para facilitar su labor?
Estoy contento con nuestras experiencias e imnovaciones sobre el terreno y también con el traslado a macroescala de nuestras experiencias; pero me satisface mucho menos el nivel de influencia que tenemos para obtener resultados. No tenemos suficiente gravitación para lograr reales cambios a nivel nacional. Los donantes internacionales no ayudan. Los donantes y las ONG de países desarrollados han cambiado. Solían enfatizar más las alianzas reales, pero ahora nos dan dinero sólo para que hagamos lo que nos dicen; y algunos realmente piensan que pueden lograr mejores resultados que nosotros, incluso con filiales locales. Pero ¿cómo sería eso posible, si sus raíces están en el extranjero? La India no es una república bananera. Tenemos capacidad suficiente para conducir nuestras tareas, pero no influimos sobre los donantes internacionales.
¿Cuál es, a su juicio, el motivo de ese cambio de actitud en los donantes?
Cambios en las políticas, como la guerra al terrorismo, y nuevas estrategias. Pero tal vez el mayor factor es la exhortación universal a la armonización entre donantes. Esto es sólo un pretexto para la racionalización; no necesariamente mejora la eficacia de la asistencia. Sólo significa que, bajo pretexto de armonización, los recursos bilaterales anteriormente destinados al desarrollo de la India, se encauzan ahora hacia organismos multilaterales y ONG internacionales.
¿Qué hacen ustedes para influir sobre decisiones a nivel internacional?
A juicio de PRIA, nuestro primer terreno de batalla es la India; es aquí donde primero debemos enfrentar los problemas, pero paralelamente debemos actuar a nivel mundial. No obstante, no se puede actuar mundialmente si no se actúa localmente. En vista de recientes acontecimientos internacionales, particularmente la armonización entre donantes, hemos reformulado nuestras prioridades. Ahora dedicamos menos tiempo y energía asistiendo a conferencias de las Naciones Unidas o de la Unión Europea. Ahora, con menos recursos, es escaso el efecto que lograríamos allí y también, para decirlo sin ambages, hay demasiado cinismo y excesiva resignación. Muchos han abandonado sus sueños e ideales para dar lugar a un extremo realismo.
Rajesh Tandon es fundador y director de la Society for Participatory Research in Asia (PRIA). Ha ocupado muchos puestos nacionales e internacionales en grupos y comités gubernamentales, ha presidido varias juntas directivas de ONG y muchas organizaciones de la sociedad civil nacionales; entre ellas Citizens and Governance Programme of the Commonwealth Foundation (Director de programas, 2000–2003), World Alliance for Citizen Participation (CIVICUS, fundador y Presidente,1997–1999), International Forum on Capacity Building of Southern NGO (Presidente, 1998–2001) y Montreal International Forum (actual Presidente). El Dr. Tandon ha escrito mucho sobre investigación y capacitación participatorias, relaciones entre ONG y gobiernos, gestión de ONG y papel de la sociedad civil y las organizaciones de voluntarios en el desarrollo.
¿Sería imposible cambiar esa situación?
No, por supuesto. He consagrado toda mi vida al cambio y no cejaré en el esfuerzo. Pero debemos encontrar otros espacios nuevos. En PRIA estamos cambiando nuestra focalización y colaboraremos más con los medios de difusión y en la educación. El cambio no se logra sólo colaborando directamente con los pobres. Hay otros vastos vínculos cruciales en los cuales trabajar para cambiar la situación. Colaboramos con políticos y con otras ONG, para crear un efecto multiplicador. Recurrimos a visitas, capacitación, documentos informativos, talleres y reuniones oficiosas; convocamos y diseñamos foros de interesados directos donde ellos hablan, no nosotros; nosotros sólo proporcionamos las plataformas.
¿No es ésa una manera muy indirecta de lograr cambios?
Sí, tal vez. Pero hemos comprobado que con una promoción ruidosa no se logra mucho. Hay que trabajar para el cambio con diligencia y perseverancia, a veces con martillos y tenazas, y otras veces de manera callada y sistemática. Usamos nuestros foros públicos para sensibilizar a la gente, pero la verdadera reforma es casi invisible. Nuestro papel es abrir puertas y lograr que la gente tenga un lugar en la mesa. Ellos se encargan del resto.
¿Cuáles fueron los componentes esenciales del éxito de PRIA?
El compromiso y la pasión fueron de importancia crucial. Tratamos de crear ámbitos protegidos, donde la gente pueda asumir riesgos. Pero PRIA también necesita recursos, preferiblemente de donantes que no exigen resultados para ayer; eso es ridículo. Una gran empresa comercial no espera que su departamento de investigación alcance metas comparables al de ventas. En el desarrollo sólo podemos aplicar las soluciones de probada eficacia, pero encontrarlas insume mucho tiempo. Al mismo tiempo, los fondos para esa búsqueda están desapareciendo; aún es posible convencer a algunos donantes, pero eso lleva mucho tiempo.
El componente clave del éxito de PRIA es nuestra red. Gran parte de nuestro tiempo y nuestra energía se dedica a mantener nuestra red, pues si no la mantenemos, degenerará. ¿Cómo lo hacemos? La explicación completa llevaría una semana, pero la verdadera clave es el ser humano. Es imprescindible efectuar inversiones en la gente. Las relaciones siempre son entre personas y no entre instituciones. Debemos tratar de preocuparnos los unos por los otros, incluso exceder nuestras obligaciones. Y debemos tener fe. Debemos seguir creando oportunidades para cultivar relaciones. Naturalmente, una red no es una cuestión existencial: debe crearse en torno a un propósito, teniendo presente el panorama completo. Y simplemente es menester seguir estimulándonos recíprocamente para obtener resultados.
Publicaciones recientes de Rajesh Tandon:
Voluntary Action, Civil Society and the State (Mosaic Books, 2002).
Describe la evolución de organizaciones de voluntarios y de la sociedad civil en la India y la dinámica de la relación entre acción voluntaria y gobierno. También presenta los nuevos retos para el fomento de la capacidad de las organizaciones de voluntarios en la India.
Civil Society and Governance (con Ranjita Mohanty; Samskriti, 2002).
Analiza la interfaz entre sociedad civil y administracion pública en la India, donde la democracia ha progresado algo, pero su pueblo sigue dividido por la desigualdad económica y social.



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