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 Número  35 | diciembre 2008

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FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE PRODUCTORES AGROPECUARIOS
Organizaciones de productores y crisis alimentaria

El ex presidente de la Federación Internacional de Productores Agropecuarios (FIPA), Sr. Jack Wilkinson, habló con Capacity.org acerca del papel de las organizaciones de productores para abordar la crisis alimentaria.

Sr. Wilkinson, el objetivo de la FIPA es lograr un mundo libre de hambre donde los agricultores y sus familias puedan ganar lo suficiente para vivir dignamente. El logro de este objetivo es cada vez más difícil dado que la escasez mundial de alimentos y el aumento de los precios están empujando a millones de personas hacia niveles inferiores al límite de pobreza. Podría pensarse que el aumento de los precios de los alimentos ofrece una oportunidad a los agricultores. No obstante, millones de agricultores en pequeña escala en países en desarrollo no han aumentado su producción. ¿Por qué? y ¿pueden las organizaciones de productores contribuir a subsanar esa situación?

En muchos países, no sólo en el mundo en desarrollo, los productores suelen concertar contratos a largo plazo con los procesadores y estos últimos son renuentes a aumentar los precios que abonan a los agricultores. En esas circunstancias, aun cuando aumente el precio del trigo hasta 5.000 dólares EE.UU. la tonelada, no todos los cultivadores de trigo se han de beneficiar.

En muchos países en desarrollo, los gobiernos controlan el mercado nacional. El objetivo primordial es asegurar bajos precios de los alimentos para los consumidores urbanos, que suelen tener limitada capacidad económica para adquirir alimentos. Con frecuencia, el precio abonado a los agricultores es muy inferior al del mercado mundial. En la India, hace algunos meses, los precios al productor aumentaron en 18%, mientras casi se duplicó el precio del trigo importado. Otros países, entre ellos Zambia, la Argentina, Ucrania e Indonesia, han prohibido las exportaciones de algunos productos alimentarios a fin de mantener los precios internos a un nivel bajo, con excedente de cereales en el mercado nacional.

Dos miembros de la cooperativa Afeta Wanja en su oficina, Etiopía.

Si hay escasez mundial y no se abonan precios adecuados a los productores, estos no van a aumentar su producción. En cambio, si los agricultores pudieran obtener un precio más equitativo, tendrían más incentivos para no limitarse a los cultivos de subsistencia y pasar a los cultivos comerciales en pequeña escala. El precio de los combustibles aumentó pronunciadamente y en los últimos dos años se ha triplicado con creces el precio de algunos fertilizantes. En los últimos 10 años, los costos del transporte aumentaron casi 300%, lo cual limita el transporte de cereales a granel desde zonas donde hay excedentes hasta otras donde hay escasez. Mientras tanto, hay una gran demanda de buques de carga debido al pronunciado aumento de la actividad económica en la India y China. Todos esos factores repercuten en los precios de los alimentos.
Los gobiernos deberían colaborar con los productores. Muchos países no han llegado al máximo de su capacidad de producción alimentaria. Muchos podrían aumentar sustancialmente su producción si pudieran establecer estrategias agrícolas a largo plazo que tengan en cuenta los derechos a la tierra y al agua, o las infraestructuras deficientes.

Algunos países ya han adoptado medidas de ese tipo y no hay razones para que no sean eficaces en unos 50 países de África, con el apoyo de los donantes internacionales y sobre la base de planes estratégicos. Hay muchas más oportunidades de aumentar la producción. Los recursos disponibles van en aumento. Los préstamos del Banco Mundial con destino a las estrategias de reducción de la pobreza, que hace tres o cuatro años llegaban a unos 1.500 millones de dólares EE.UU., aumentaron hasta cerca de 8.000 millones de dólares EE.UU. Por otra parte, muchos países carecen de planes de desarrollo rural en que las actividades agropecuarias sean la clave. En ausencia de ese componente, es difícil lograr programas integrales de apoyo por parte de los donantes. Cada donante tiene su propio criterio acerca de lo que debe hacerse. A menudo vemos países donde se realizan numerosos proyectos diferentes, muchos de ellos constructivos, pero que no forman parte de una estrategia general. Por ende, en muchos casos, cuando finaliza la financiación del proyecto, también terminan las actividades de éste.

Con demasiada frecuencia los programas nacionales no asumen el compromiso de formular y aplicar una estrategia en la que las organizaciones de agricultores sean copartícipes esenciales. A menudo ocurre que algunos donantes inician por su cuenta un grupo de organizaciones de agricultores, el cual se transforma en su grupo de clientes, pero éste no está conectado con otras organizaciones nacionales o internacionales. Hasta no hace mucho tiempo, en el mundo en desarrollo la agricultura era una actividad muy básica y en muy pequeña escala, con muy poca infraestructura. Esto cambió cuando las organizaciones de agricultores comenzaron a establecer sistemas de comercialización, cooperativas y cooperativas de crédito. Muchas estrategias exitosas podrían duplicarse si se introdujera en ellas algún grado de adaptación cultural y regional.

¿Piensa usted que las organizaciones de productores son la clave para resolver el problema de la escasez de alimentos?

¡No cabe ninguna duda! En muchos países, son las únicas organizaciones comprometidas en pro del desarrollo del sector agropecuario. Tengo la seguridad de que las organizaciones de productores son nuestra mejor opción.

En muchos países se deja de lado a las organizaciones de productores. Las inversiones para el desarrollo se centran en zonas urbanas, incluidas las destinadas a infraestructura, establecimientos de salud, saneamiento y escuelas. Para que cambie esa situación, es necesario contar con fuertes organizaciones de la sociedad civil. Imagine por un momento que es usted un agricultor en un paraje donde no hay caminos ni sistemas de crédito; si usted oye las noticias acerca de una escasez mundial de alimentos, no significarán mucho para usted, pues está aislado del sistema global. Los agricultores que se encuentran en esa situación carecen de capacidad para responder a la escasez de alimentos; en cambio, responden a las necesidades de sus familias y sus aldeas, lo cual es positivo. Lo que el gobierno debería hacer en beneficio de esos agricultores marginados es declarar: “Los ayudaremos con créditos, semillas y sistemas de comercialización; para todo excedente que produzca esta aldea, garantizaremos un buen precio por conducto de su organización de productores. Reuniremos los productos cosechados, los clasificaremos y los venderemos, y ustedes recuperarán el dinero”. Éstas son necesidades muy básicas que deben satisfacerse en todos los lugares de todos los países con respecto a todas las hectáreas de tierra.

Una reciente carta dirigida por la FIPA a la Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, exhortaba a apoyar el desarrollo de la capacidad para establecer sólidas organizaciones de agricultores, particularmente en África. ¿Cuál es el tipo de apoyo a la capacidad que más se necesita?

En primer lugar, es preciso que las organizaciones de productores desarrollen la capacidad de responder a múltiples iniciativas de organizaciones que realizan programas para África, entre ellas las fundaciones Gates, Clinton, Rockefeller y Ford, así como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD). Es necesario que las organizaciones de productores cuenten con planes para responder positivamente a esas entidades. En muchos casos, los agricultores no están representados en las reuniones.

En segundo lugar, las organizaciones de productores necesitan tener capacidad para formular planes conjuntamente con sus gobiernos nacionales. Se necesitan muchos expertos y muchos recursos para colaborar con los investigadores, formular estrategias de comercialización de productos básicos y establecer los servicios de difusión agrícola que muchos países ya no ofrecen. Para fomentar la capacidad de las organizaciones de productores, hemos colaborado con numerosos organismos, entre ellos AgriCord y Agriterra, debido a que son sensibles a las necesidades de los agricultores. Realizan programas de fomento de la capacidad que posibilitan que las organizaciones de agricultores se transformen en entidades verdaderamente representativas, con su propia visión de futuro, sus planes estratégicos y los recursos para ejecutarlos. Esas entidades contribuyen a establecer sistemas de comercialización y cooperativos para establecer una estrategia de comercialización mucho más eficaz. Cuando el propósito es expandirse, la estrategia de comercialización es el factor principal y con ella, la organización de productores está en mejores condiciones para avanzar en el mercado.

Las empresas agrícolas tienden a maximizar las utilidades de sus inversiones, comprando a bajo precio. Es necesario que las organizaciones de productores sean suficientemente fuertes para negociar con las empresas precios equitativos e influir sobre el gobierno nacional para que aborde las reales prioridades, entre ellas, abastecimiento de electricidad y de agua, escuelas, servicio de salud, caminos: lo necesario para maximizar la productividad agrícola y proporcionar empleo a los campesinos.

¿Cuáles son las más importantes medidas que hay que adoptar y cuáles las que hay que evitar al fomentar la capacidad de las organizaciones de agricultores?

Con frecuencia, algunos organismos de desarrollo o donantes establecen nuevas organizaciones sin conectarlas con las existentes. Las experiencias adquiridas, de existir, no se comunican. Los donantes deberían considerar a las organizaciones de productores como aliadas, ampliar sus medios de acción, escucharlas y seguidamente, establecer lo realmente necesario para el crecimiento y desarrollo. Es preciso que las organizaciones de productores estén vinculadas con otras personas, con otros profesionales, con otras organizaciones de agricultores en la región, inclusive las organizaciones nacionales de agricultores. Esto las fortalecería. Con frecuencia se afirma que las organizaciones nacionales de agricultores son débiles o que no están en contacto con sus miembros. Mi respuesta es: ¿Qué está haciendo su programa para mejorar esa situación? ¿Están ustedes apoyando a un grupo porque comparte sus ideales políticos o da buen aspecto a su labor en ese país? El problema es que muchos organismos de desarrollo, en lugar de fomentar organizaciones fuertes, las mantienen pequeñas y separadas, segregadas y a menudo ineficaces para la aplicación de las estrategias de desarrollo a largo plazo.

Los organismos de desarrollo deberían convertir en aliadas a las organizaciones de productores. Deberían escuchar lo que las organizaciones de productores piensan que debe realizarse. Por analogía, cuando se trata de resolver los problemas de una persona, es preciso colocarse en su lugar para saber qué problemas enfrenta. También es importante elaborar mecanismos de financiación a fin de posibilitar que las organizaciones de productores sean autosuficientes, crezcan, se multipliquen y se amplíen para llegar a la aldea más próxima y luego a la siguiente, y a la otra, y así sucesivamente. La estrategia debe comenzar a nivel local y ampliarse gradualmente, a medida que comienza a lograr resultados en la región en que se trabaja.

Después de realizar esta entrevista, Jack Wilkinson fue reemplazado por Ajay Vashee como Presidente de la FIPA.

Enlaces

Federación Internacional de Productores Agropecuarios (FIPA).



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