A fines de los años 90, el sector de microfinanciación llegó a una etapa crítica. Era necesario transformarlo para asegurar su sostenibilidad. Dado que ningún donante podría lograrla por sí mismo, la transformación se convirtió en una iniciativa en colaboración.
A fines de los años 90, el sector de microfinanciación llegó a una etapa crítica. Varios donantes habían apoyado la ampliación del sector otorgando subsidios para fomento de la capacidad, asistencia técnica y capital para préstamos, por importes superiores a 40 millones de dólares EE.UU. Hacia 2003 había en Uganda unas 1.500 instituciones microfinancieras.
A medida que el capital para préstamos fue desapareciendo, resultó evidente que para mejorar y ampliar los servicios, las instituciones microfinancieras tenían que reestructurar y comercializar sus operaciones y así atraer capitales privados. Aprovechando las experiencias de otros países, particularmente sudamericanos y asiáticos, los donantes cooperaron para transformar las principales instituciones financieras no reglamentadas en instituciones financieras reglamentadas y así las integraron en el sistema financiero principal. Las reglamentaciones dictadas por el Banco de Uganda posibilitarían que las instituciones microfinancieras movilizaran ahorro voluntario del público y destinaran esos fondos a préstamos a sus clientes.
Los preparativos para reformar el sector microfinanciero comenzaron en 1998/1999, pero la necesidad de transformación se hizo urgente a mediados de 2003, cuando el Parlamento ugandés aprobó una Ley de creación de un nuevo tipo de institución microfinanciera habilitada para recibir depósitos (MDI). La Ley también estableció un plazo para prohibir la intermediación en el ahorro obligatorio (ahorro mínimo necesario para que los clientes reciban un préstamo), que anteriormente era la principal fuente de capital para préstamos de la mayoría de las instituciones microfinancieras. La Ley MDI también prohibió que las instituciones carentes de licencia otorguen préstamos utilizando ahorros obligatorios.
Coordinación eficaz
Era evidente que para transformar el sector microfinanciero ugandés era necesario un enérgico desarrollo de la capacidad a nivel reglamentario, directivo, de gestión y de operación. También era necesario mejorar la infraestructura, establecer sistemas y controles, y preparar un marco reglamentario, así como encontrar nuevas fuentes de capital para préstamos. En vista de la gran magnitud de la tarea, era imprescindible la coordinación de los donantes para actuar en pro de un objetivo común. Lo lograron, y el 25 de octubre de 2004 se creó la primera MDI, FINCA Uganda.
Aun cuando anteriormente hubo algún grado de coordinación extraoficial de la transformación microfinanciera, impulsada por el programa de la USAID Urban Support for Private Enterprise Expansion and Development (SPEED), recién en noviembre de 2004 se oficializó el Comité Directivo de la Transformación (TSC). En un memorando oficial de entendimiento mutuo se estipularon las funciones y responsabilidades de los nuevos copartícipes, inclusive el Plan gubernamental de ampliación de la microfinanciación, además de los principales aliados para el desarrollo —el Departamento del Reino Unido para el Desarrollo Internacional (DFID/FSDU), GTZ/Sida (Financial System Development programme, FSD) y USAID (SPEED)—, así como los criterios de selección de miembros financieros y no financieros.
Problemas
Con el correr del tiempo, otros miembros se sumaron al TSC, entre ellos el Banco de Uganda y proyectos de la Unión Europea y el Banco Mundial en este sector. Los miembros se reúnen trimestralmente para examinar la situación y abordar los nuevos problemas. El TSC se encargó de administrar más de 2,5 millones de dólares EE.UU. comprometidos por los miembros fundadores con fines de asistencia técnica, mejora de los sistemas de información de gestión, adquisición de equipo de comunicaciones y mejora de las infraestructuras administrativas.
Hasta ahora, el TSC ha ayudado a dos instituciones: Uganda Finance Trust, que en octubre de 2005 se transformó en MDI con licencia, y Faulu Uganda, que está finalizando el trámite de obtención de licencia. Para la coordinación eficaz se necesita una secretaría con personal capacitado y recursos; y también transparencia entre los jefes mediante la comunicación de documentos de proyecto, planes de trabajo y resultados.
El TSC ha enfrentado varios problemas, entre ellos subutilización de recursos para subsidios y cambios en las políticas gubernamentales relativas al sector microfinanciero.
Sin embargo, esos problemas aportaron lecciones invaluables para adaptar los procedimientos del sector público y de los donantes a las prácticas del sector privado, particularmente la rendición de cuentas sobre el uso de subsidios.
Enlaces
Association of Microfinance Institutions of Uganda (AMFIU)
Consultative Group to Assist the Poor (CGAP)
DFID Financial Sector Deepening Project Uganda (FSDU)
Unión Europea, Support to Feasible Financial Institutions and Capacity-building Efforts (SUFFICE)
GTZ/Sida Financial System Development (FSD) programme
Ministerio de Hacienda de Uganda, Plan de Ampliación de la Microfinanciación
USAID Rural Savings Promotion and Enhancement of Enterprise Development (SPEED) programme
Bibliografía
R. Goodwin-Groen et al. (2004) Uganda Microfinance Sector Effectiveness Review. Consultative Group to Assist the Poor.



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